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"El que no arriesga, no gana"

Les compartimos la participación de Jorge García Puigrredón en la revista Pymes donde comparte su carrera profesional como CEO de Central de Café.

Yo empecé a los 38 años, y era una Buena edad para hacer el paso de dependiente a empresario. Es un paso que hay que dar sí o sí. No hay que esperar más tiempo, la gente no quiere asumir riesgo y es entendible. Pero ese proceso hay que saberlo con la menor necesidad posible. Si bien mi familia me ayudó mucho a dar el paso, hubo un tiempo que tuve que aceptar que se cometían errores todos los días, pero lo importante era aprender.

Jorge García Puigrredón es chileno y verborrágico. Con 52 años, ya lleva 14 en la industria cafetera. Puigrredón es fundador de Central de Café, una empresa dedicada a realizar y comercializar café gourmet. Y cuando habla de su producto, aflora el catador por encima del empresario. “Vendemos productos iguales o mejores porque nuestra calidad es superior”, afirma.

Puigrredón proviene de una familia de gastronómicos chilenos de Punta Arena, y entiende el negocio desde muy pequeño. Estudió Administración de Empresas y tuvo trabajos en el Banco de Chile y un cargo de gerente en un hotel cinco estrellas hasta que llegó a la Argentina para administrar hoteles, tras lo cual tuvo un breve paso por The Coffee Store. Se acercaba la frontera de los 40 y encaró su propio negocio.

Los comienzos fueron difíciles, en el 2001. Puigrredón igual decidió que era su momento, e invirtió sus ahorros. “Arriesgamos todo para comenzar. Una de las cosas más difíciles en este camino es el miedo, pero es parte de ser emprendedor. Hay que entender que si no se arriesga, no se gana”, dice. Y admite que los primeros años le puso más musculo que cabeza. “Yo era mi propio empleado, iba al tostadero, empacaba, cerraba los paquetes, trabaje de 9 a 23 todo el día, durante ocho años. Y, poco a poco, comenzamos a vender y sumamos variedades de café”, cuenta.

Hoy, Central de Café cuenta con 20 empleados y un tostadero en Barracas, que ya les esta quedando chico, dice Puigrredón. Además, con el fin de que cada cliente sepa servir una buena taza de café, tienen una Academia de Maestros Baristas, que ofrecen cursos intensivos sobre como servir la infusión y mejorar la calidad.